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¡¡Hola amigos!! ¿Qué tal lleváis el miércoles? Hoy no hace tanto frío..¿eh? Bueno, dejémonos de charlas y centremos en nuestra super excursión. No es nuestra primera excursión, ya que en Noviembre nos fuimos a ver las hojas del Otoño. Por si no lo recordáis os invito a leerla aquí.

Desde varias semanas, hemos estado trabajando el invierno en la asamblea; la canción del invierno, las prendas, el tiempo que hace… Por fin pudimos trabajarlo en directo, como a mi me gusta. Creo que es la forma en la que los niños aprenden más, viviendolo.

Para ello, les pedimos a los papás que trajeran guantes, bufandas, gorro y el abrigo por supuesto ya que nos iríamos a dar una vuelta por el barrio. Antes que nada, preparamos las parejas con la ya conocida frase “cada oveja con su pareja”, y recordamos que no nos podíamos soltar porque era peligroso y podían venir coches.

Con nuestros gorros puestos, las bufandas atadas y los guantes colocados emprendimos nuestro camino. Los niños iban muy contentos, y todo les llamaba la atención. ¡Incluso una fuente! Estuvimos contemplando la fuente durante un buen rato,pero es cierto, que en muchas ocasiones me temí que alguno acabara dentro.😂😂😂😂

-¡Que frío hace!- dijo Marta. 

-Pero llevamos guantes, vamos calentitos. – dijo Jorge

Después nos fuimos a una plazoleta donde pudimos ver los coches que pasaban, incluso una moto, hacia mucho ruido. Algunos empezaron a dar vueltas alrededor de un árbol, era muy divertido. 

Pero hubo algo que llamó la atención de los peques… ¡un perro! Vimos un pequeño perro que estaba siendo paseado y se acercaron corriendo con risa nerviosa. 

De vuelta a la escuela, nos sorprendió un sonido. En una de las casas había nada más y nada menos que un gallo y nos divirtió con su kikiriki. Estuvimos esperando a ver si cantaba otra vez. Y cada vez que lo hacía se escuchaba una gran carcajada. 

Como anécdota, os puedo contar lo que dio de sí una lata de coca-cola que se encontraron en el suelo. Y es que su conversación era de los más entretenida.

-¡Mira cacacola! Yo bebo cacacola, como mi mamá…

-Mi mamá dice no cacacola.

Dicha  conversación se extendió durante varios minutos, con sus lengüecillas de trapo. Y como podéis imaginar yo me partía de risa, no podía evitarlo.

Aquí os dejo algunas fotillos de nuestra super excursión de invierno.

 

¿Qué os ha parecido? No llevábamos nada de frío, íbamos muy bien abrigados para no pasar ni chispa de frío. ¡Por cierto! Esta es la canción que cantamos, esperamos que os guste. 

¡¡Un beso gordo!!

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